Aunque la aerotermia necesita mucho menos mantenimiento que una caldera de gas, si quieres que tu equipo llegue a los 20-25 años deberás hacerle un mantenimiento periódico correcto.
Qué exige la normativa
Según el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), vigente en España desde 2007, todos los equipos de climatización con una potencia inferior a 70 kW (la inmensa mayoría de las instalaciones residenciales) deben pasar una revisión obligatoria cada 2 años, realizada por un técnico habilitado. Esto no sustituye al mantenimiento recomendado por el fabricante, que suele ser anual.
Revisiones por ti mismo
- Limpieza de filtros de la unidad interior y, si aplica, de la exterior.
- Revisión visual de la unidad exterior: comprobar que no hay hojas, suciedad ni obstáculos que bloqueen las rejillas de ventilación.
- Comprobación de la configuración del termostato, especialmente después de cambios de estación o cortes de suministro que puedan haber reseteado la programación.
- Vigilar signos de fuga: manchas de aceite, hielo puntual en el circuito o pérdida progresiva de rendimiento pueden indicar una fuga de refrigerante que requiere de un técnico.
Revisiones de un técnico habilitado
- Revisión de la presión y carga de refrigerante del circuito.
- Comprobación de conexiones eléctricas y del estado del compresor.
- Purgado del circuito hidráulico, para eliminar el aire que puede causar gorgoteos o zonas frías en los emisores.
- Limpieza en profundidad de la batería de la unidad exterior y comprobación del ventilador.
- Verificación con cámara térmica de que todos los radiadores o zonas de suelo radiante alcanzan la temperatura esperada, y equilibrarlo si no es así.
Coste orientativo
El mantenimiento profesional anual suele moverse entre 80 € y 150 €, un poco menos que el de una caldera de gas, al no requerir revisión de emisiones ni limpieza de quemador.
Preguntas frecuentes
¿Qué pasa si no hago el mantenimiento?
Aumenta el riesgo de averías, reduce el rendimiento del equipo y puede suponer la pérdida de la garantía del fabricante, que en muchos casos exige un historial documentado de revisiones.